Lectra Revela las Cinco Tendencias Clave que Redefinirán la Moda en 2026

PARÍS — 14 de enero de 2026 — En un contexto marcado por tensiones geopolíticas persistentes, una mayor presión regulatoria en torno a la responsabilidad ecológica y una transformación radical impulsada por la inteligencia artificial, que sitúa los datos y la digitalización en el centro de las estrategias, la industria de la moda se acerca a 2026 con la necesidad de replantearse fundamentalmente sus modelos. Esta transformación en curso exige a las marcas integrar sus datos, revisar sus modelos de negocio mediante enfoques circulares, flexibilizar las cadenas de producción y acercarlas a los mercados, adaptar las estrategias de distribución a la creciente complejidad y fragmentación de las redes, y alinear la gobernanza con normas más estrictas de transparencia y sostenibilidad.

Lectra, líder en soluciones de inteligencia industrial para la moda, identifica cinco tendencias estructurales que redefinirán las prioridades estratégicas de los actores del sector en 2026, entre la adaptación, la innovación y las nuevas palancas de competitividad.

Cinco Grandes Tendencias de la Moda a Tener en Cuenta en 2026:

  1. Digitalización y Tecnologías de la Industria 4.0: de Opción a Necesidad

La digitalización ya no se considera opcional, sino una herramienta de supervivencia. Así lo demuestra el creciente reconocimiento a la importancia de los datos en la cadena de valor de la moda, acelerado por la adopción de la IA, aunque de forma desigual entre regiones y tamaños de empresas. La IA afecta ahora a todas las profesiones de la moda: desde el diseño hasta la producción, la colaboración, la trazabilidad y el mercadotecnia. Opera en múltiples niveles: investigación y recopilación de datos para alimentar modelos, procesamiento automatizado (categorización, clasificación) y generación de contenidos (texto, imagen, mercadotecnia). Estas aplicaciones de IA transforman los procesos sin sustituir a los diseñadores, pero redefinen su papel dentro del ecosistema digital.

Una tendencia importante es el llamado Agentic Shopping (Agente de Ventas), que está redefiniendo la experiencia del cliente y las reglas de visibilidad para las marcas y los minoristas. Si bien los motores de búsqueda tradicionales siguen siendo dominantes con estrategias de SEO/SEA, la publicidad de pago tiene sus límites (costos elevados, descenso del ROI). Poco a poco, estos enfoques pueden dar paso a la GEO (es español: optimización generativa de motores), que implica enriquecer los datos de los productos, contextualizarlos y hacerlos accesibles a los agentes de IA. El contenido estructurado y legible por máquinas se convierte en una palanca competitiva clave, situando los datos de nuevo en el centro de las estrategias ganadoras. Para prosperar en estos nuevos entornos digitales, las marcas deben enriquecer los metadatos y garantizar la trazabilidad. La falta de digitalización supone un riesgo de desaparición: los datos se convierten en un activo competitivo fundamental.

Ante estas disrupciones tecnológicas, las empresas buscan modernizar los procesos, reducir la dependencia geopolítica y crear nuevas ventajas competitivas basadas en la tecnología y los datos.

  1. Reajuste de la Cadena de Suministro: una Redistribución Global

Las tensiones comerciales y los aranceles entre Estados Unidos y China aceleran una tendencia que comenzó hace una década: la diversificación de los centros de producción. Las marcas, especialmente las que tienen su sede en Estados Unidos o distribuyen en el mercado estadounidense, pretenden reducir su dependencia de China, que sigue acaparando más del 20 % de las importaciones de prendas de vestir de Estados Unidos (fuente: OTEXA). Vietnam y Bangladés emergen como centros estratégicos, mientras que la India pierde terreno debido a los elevados aranceles estadounidenses. Camboya e Indonesia han experimentado un fuerte crecimiento de los pedidos, pero tienen dificultades para satisfacer la demanda con sus capacidades actuales.

Esta redistribución es compleja: falta de relaciones establecidas con los proveedores, inversiones significativas y capacidades industriales desiguales. Los actores que anticiparon estos cambios ahora tienen una ventaja, mientras que los requisitos de transparencia europeos refuerzan la necesidad de digitalización, trazabilidad y automatización. La inteligencia artificial desempeña un papel clave a la hora de guiar esta transición, optimizar los procesos y aumentar la agilidad. Estas inversiones ya no son una ventaja competitiva, sino un requisito previo para servir a determinados mercados.

  1. Relación Precio-Valor: una Compensación que Redefine las Elecciones de los Consumidores.

El precio sigue siendo un criterio decisivo, pero ahora va de la mano del valor percibido del producto. La desaceleración del sector del lujo lo ilustra: tras las fuertes subidas de precios, el sector no logró justificar el valor intrínseco en medio de escándalos de subcontratación, falta de transparencia y problemas de calidad. Para las marcas occidentales, competir en precios de moda ultrarrápida es imposible, ya que juegan con reglas diferentes. El reto consiste en reforzar el valor percibido a través de la calidad, la transparencia y el compromiso, en lugar de entrar en guerras de precios.

Esta tensión no conduce a estrategias híbridas, sino a una renovación de la gama y las políticas de precios. Las marcas de gama media y alta han ajustado su mezcla: más productos de alto valor y menos promociones. Una estrategia ganadora según McKinsey (State of Fashion), ya que estas marcas generaron el mayor valor en 2025.

  1. Sostenibilidad y Cumplimiento Normativo: un Imperativo Estratégico

La sostenibilidad ya no es una opción estratégica, sino un requisito obligatorio para todos los actores del sector de la moda. Europa, al igual que Francia, pionera en estas cuestiones, se dispone a imponer normas estrictas en materia de trazabilidad y etiquetado medioambiental, con medidas como la eco-puntuación y el pasaporte digital de productos, actualmente en debate a nivel de la UE. Estas normas tienen por objeto informar a los consumidores y garantizar la transparencia, pero su aplicación sigue siendo compleja: criterios divergentes entre los enfoques francés y europeo y un sistema de calificación “por defecto” para las marcas que no pueden proporcionar datos completos. Este mecanismo sitúa a los gigantes de la moda ultrarrápida, que ocultan deliberadamente datos, al mismo nivel que las pequeñas marcas virtuosas limitadas por sus medios operativos. Por ejemplo, el precio medio de un artículo de moda ultrarrápida es de unos 9 euros, tres veces menos que el del mercado medio (fuente: IFM). Esta distorsión aumenta la urgencia de reafirmar el valor más allá del precio.

Para los subcontratistas, el cumplimiento normativo se convierte en una palanca para su atractivo: en Bangladés, por ejemplo, la asociación textil BGMEA invierte en sistemas de trazabilidad para seguir siendo competitiva. Sin datos fiables, los esfuerzos en materia de RSE siguen siendo invisibles: la tecnología se convierte en esencial para conciliar la sostenibilidad y el rendimiento. En un contexto de creciente presión regulatoria, las marcas también exploran cómo las nuevas tecnologías, especialmente la IA, pueden convertirse en activos estratégicos para la eficiencia, la transparencia y la competitividad. Una solución innovadora como TextileGenesis verifica la autenticidad y la sostenibilidad de los materiales mediante la atribución de tokens gestionada por IA.

  1. Moda de Segunda Mano y Nuevos Modelos de Negocio: la Revolución Silenciosa

El mercado de segunda mano sigue creciendo y se espera que se expanda entre dos y tres veces más rápido que el mercado nuevo entre 2025 y 2027 (fuente: State of Fashion 2026), impulsado por la búsqueda de una mejor relación calidad-precio en un contexto de debilitamiento del poder adquisitivo, que afecta especialmente a categorías “no esenciales” como la ropa. Plataformas como Vinted en Europa o The RealReal en Estados Unidos ilustran esta tendencia, mientras que las marcas integran cada vez más la reventa en sus modelos para prolongar el ciclo de vida de los productos. Los modelos circulares, como el suprarreciclaje y el reciclaje, se enfrentan a retos en cuanto a la calidad y la trazabilidad de los materiales, lo que dificulta su reprocesamiento. La industria de la moda destaca la necesidad de invertir en tecnología e innovación textil para ampliar estos modelos.

A corto plazo, la mejor solución sigue siendo producir mejor, evitar el exceso de existencias y optimizar la distribución con colecciones ajustadas y una sólida estrategia omnicanal.

Estas cinco tendencias confirman la entrada del sector en una fase de transformación sistémica en la que el rendimiento económico, la gestión de riesgos y la responsabilidad medioambiental son inseparables, una lógica que podemos denominar “econogía”, que combina economía y ecología para definir nuevos estándares de competitividad. En 2026, las marcas que inviertan en trazabilidad, digitalización y optimización de la cadena de valor destacarán en un mercado global fragmentado, exigente y volátil.

Lejos de ser una limitación, este cambio representa una oportunidad para los jugadores dispuestos a adaptarse. La palabra más utilizada por los ejecutivos de la moda para describir el sector ya no es “incertidumbre”, sino “desafiante”: el cambio constante es ahora la norma. Mientras que el 45 % prevé un empeoramiento de las condiciones del mercado, el 25 % espera una mejora en 2026 (fuente: State of Fashion 2026). En un mundo en el que la incertidumbre es permanente, las empresas no deben esperar para modernizar sus operaciones, revisar sus procesos y crear modelos de negocio resilientes capaces de absorber sucesivas crisis. Las que ya se han puesto en marcha convierten la complejidad en una palanca para crear negocios más resilientes y sostenibles, alineados con los consumidores que buscan significado y valor, y mejor diferenciados en medio de una competencia global cada vez más intensa.

Publicado: 28 de enero de 2026

Fuente: Lectra

SHARE