
Por John Brearley
Durante décadas, la industria de la moda ha dependido de artesanos calificados, diseñadores, especialistas en producto y desarrolladores cuyo trabajo se basa en conocimientos acumulados durante años. Este conocimiento colectivo constituye la columna vertebral del desarrollo de la moda, permitiendo a las marcas traducir de manera consistente la visión creativa en productos de alta calidad. Hoy, ese sistema está bajo presión.
A medida que los profesionales más jóvenes continúan incorporándose a la fuerza laboral de la moda, las vías tradicionales de aprendizaje deben evolucionar. Se espera que los nuevos talentos trabajen más rápido y apliquen los conocimientos existentes sin una capacitación adecuada. Esto genera una desconexión en la que el entendimiento compartido se basa en suposiciones en lugar de una formación formal.
La mayoría de las marcas no tienen dificultades porque carezcan de herramientas o creatividad — tienen dificultades porque el ritmo y la complejidad de las operaciones modernas de la moda han superado las formas tradicionales de trabajar. A menudo se espera que los nuevos empleados naveguen desde el primer día por sistemas fragmentados, cambios en la demanda de los consumidores, volatilidad de la cadena de suministro y toma de decisiones basada en datos.
A medida que los plazos se reducen y la velocidad de llegada al mercado se convierte en una ventaja competitiva determinante, las marcas que prosperarán serán aquellas que utilicen la tecnología para conectar mejor a las personas, las ideas, los datos y las operaciones, mientras continúan invirtiendo en la experiencia humana y en la próxima generación de talento.
La Creciente Escasez de Habilidades
El desarrollo de moda sigue dependiendo profundamente de la experiencia humana especializada. El patronaje, el ajuste, el uso de materiales y la precisión en los costos son habilidades que se perfeccionan mediante años de experiencia práctica y aprendizaje contextual. Estas capacidades son altamente especializadas y difíciles de documentar, escalar o reemplazar.
A medida que los profesionales con experiencia se jubilan o se retiran, las marcas enfrentan un riesgo serio de pérdida de conocimiento. Las decisiones críticas se vuelven inconsistentes, la ejecución varía entre los equipos y los empleados más jóvenes quedan sin una orientación clara sobre las mejores prácticas. En muchas organizaciones, esto genera una dependencia excesiva de unas pocas personas clave, en lugar de contar con sistemas resilientes que respalden la continuidad del conocimiento.
Al mismo tiempo, las generaciones más jóvenes que ingresan a la fuerza laboral de la moda tienen expectativas diferentes. Buscan trayectorias profesionales transparentes, herramientas intuitivas y entornos en los que el aprendizaje esté integrado en el trabajo diario. Desafortunadamente, los flujos de trabajo obsoletos, los sistemas fragmentados y los procesos no documentados a menudo no cumplen con estas expectativas. Cuando las herramientas parecen desconectadas de la realidad, la adopción se estanca y la frustración aumenta.
Cerrando las Brechas de Talento con Tecnología
La tecnología por sí sola no resolverá la brecha de talento, pero cuando se aplica de manera intencional, puede amplificar significativamente la experiencia escasa. El desafío no es si se debe adoptar tecnología, sino cómo hacerlo. Las empresas de moda deben integrar herramientas digitales de manera que sean accesibles para los nuevos empleados y, al mismo tiempo, respeten la experiencia de los equipos existentes. Cuando los sistemas reflejan los flujos de trabajo y la lógica de toma de decisiones reales, actúan como un puente entre generaciones en lugar de ser una fuente de disrupción. Las plataformas estructuradas e intuitivas permiten que los miembros junior y senior de los equipos colaboren de manera más eficaz, incorporando las mejores prácticas directamente en el proceso en lugar de depender de una transferencia informal de conocimiento.
Esto es evidente en la manufactura inteligente, la automatización y la robótica, que pueden reducir el tiempo de producción y mejorar la consistencia sin eliminar la necesidad de profesionales calificados. La tecnología se encarga de las tareas repetitivas o que requieren grandes cantidades de datos, permitiendo que el talento humano se concentre en la creatividad, el criterio y la resolución de problemas.

La urgencia de este equilibrio se ve reforzada por tendencias más amplias de la fuerza laboral. Una investigación de McKinsey & Company y The Business of Fashion Insights, publicada en The State of Fashion 2026, indica que para 2030, hasta el 40% de los trabajadores de las economías desarrolladas podrían necesitar adquirir nuevas habilidades o pasar a nuevos roles a medida que avance la tecnología. La capacidad de apoyar el aprendizaje continuo se está convirtiendo en un factor diferenciador competitivo.
La IA como Amplificadora de la Experiencia Humana
A medida que las marcas de moda enfrentan una complejidad operativa cada vez mayor, la IA está surgiendo como un poderoso catalizador para transformar los roles humanos. Esto requiere considerar la IA no como un reemplazo de la experiencia, sino como un amplificador que mejora la manera en que esa experiencia se aplica.
Las soluciones impulsadas por IA pueden capturar el conocimiento institucional, estandarizar las mejores prácticas y proporcionar información en tiempo real que respalde mejores decisiones. Al incorporar inteligencia en los flujos de trabajo de diseño, desarrollo y producción, las marcas pueden reducir la dependencia de la memoria individual y, al mismo tiempo, generar resultados más consistentes.
Por ejemplo, la IA puede analizar datos históricos para orientar la selección de materiales, optimizar los ajustes de talla o identificar riesgos de producción en una etapa más temprana del proceso. Esto permite que los equipos, especialmente aquellos con menos experiencia, trabajen con mayor confianza mientras aprenden de las prácticas establecidas. A su vez, los profesionales senior quedan liberados de tareas repetitivas y pueden concentrarse en la innovación, la mentoría y la dirección estratégica.
La IA también desempeña un papel en la modernización de la capacitación. Los flujos de trabajo digitalizados, los procesos guiados y las recomendaciones inteligentes ayudan a transformar el aprendizaje de una actividad informal y secundaria en una experiencia continua e integrada. Estos beneficios se refuerzan aún más mediante el uso de IA en el mante-nimiento predictivo y la optimización de la manufactura, lo que permite a los fabricantes reducir el tiempo de inactividad, mejorar la eficiencia operativa y respaldar compromisos de desempeño como una disponibilidad del equipo del 98%. De esta manera, la IA responde a una de las necesidades más apremiantes de la moda: preservar el conocimiento y, al mismo tiempo, hacerlo accesible para la próxima generación.
Invertir en Habilidades para Asegurar el Futuro
La brecha de talento en el desarrollo de moda no es una preocupación futura; ya está aquí. Las marcas que ignoren la escasez de habilidades corren el riesgo de volverse más lentas, menos consistentes y más vulnerables en un mercado cada vez más competitivo.
Las que tengan éxito serán aquellas dispuestas a invertir tanto en sus personas como en su tecnología. Esto significa apoyar el aprendizaje continuo, digitalizar la capacitación y automatizar las tareas administrativas, utilizando al mismo tiempo la tecnología como un facilitador de la experiencia humana.
Para sobrevivir en el panorama actual de la moda, las empresas deben comprometerse a preservar, escalar y amplificar las habilidades. Al hacerlo, garantizan que la artesanía, la creatividad y la innovación continúen definiendo la moda, incluso en la era tecnológicamente más avanzada. TP
Nota del editor: John Brearley es presidente para las Américas de Lectra.
Tercera Edición de 2026