
Por Jannyn Solís, Editora Asociada
Mireille Acquart es asesora en sostenibilidad corporativa, conferencista internacional y maestra en Ciencias de la Sostenibilidad.
Mireille aborda cómo la sostenibilidad que impacta desde el diseño del producto hasta la elección de proveedores, los costos y el acceso a mercados, ya no es más una ventaja competitiva, sino una condición clave para competir y para perdurar.
TP: ¿Qué transformaciones son indispensables para que el modelo tradicional de producción y consumo de moda siga siendo viable?
Acquart: El modelo tradicional ha estado sostenido por una lógica de racionalidad económica de corto plazo, donde la eficiencia se mide en función del volumen, la velocidad y la reducción de costos inmediatos. En el contexto actual esa lógica empieza a mostrar sus límites. Lo que antes era rentable en el corto plazo hoy genera ineficiencias acumuladas: sobreproducción, desperdicio, presión sobre proveedores y mayor exposición a riesgos. Hoy, la viabilidad no depende de producir más, sino de producir mejor, considerando:
1. Eficiencia operativa real, como una necesidad financiera en un entorno de márgenes más estrechos;
2. Rediseñar el producto desde el origen, incorporando durabilidad y circularidad; y
3. Tener mayor control sobre la cadena de suministro, con visibilidad y cumplimiento.
También se empieza a cuestionar una premisa central del modelo: que producir más siempre genera más valor. En la práctica, muchas empresas operan bajo rendimientos decrecientes, donde aumentar volumen no mejora la rentabilidad, sino que incrementa costos, inventarios y presión sobre la cadena.
TP: ¿Qué riesgos enfrentan las empresas si no logran adaptarse a este nuevo entorno competitivo?
Acquart: Las marcas globales están cambiando la forma en que seleccionan a sus proveedores. La exigencia ya no es solo costo y tiempos, sino flexibilidad, cumplimiento verificable y capacidad de respuesta.
En este contexto, el riesgo no es solo quedar fuera, sino permanecer en condiciones cada vez más desfavorables: menor margen, mayor presión en precios y menor capacidad de crecimiento. Además, la dependencia de pocos mercados reduce el margen de maniobra en un entorno más competitivo.
El problema no es operativo, es estratégico: seguir en la cadena sin poder evolucionar ni capturar valor.
TP: Ante el surgimiento del “AI Shopper” y el creciente papel del dato en la comercialización de moda, ¿cómo está cambiando la IA la relación entre producto, consumidor y mercado?
Acquart: La inteligencia artificial está acortando la distancia entre producto y consumidor, pero elevando el estándar de visibilidad. El producto ya no se posiciona solo por marca o precio, sino por la calidad de la información que lo describe. El “AI shopper” no interpreta narrativas, interpreta datos: composición, atributos, desempeño, uso. Por eso, las empresas con información estructurada tienen ventaja, mientras que las que no la tienen pierden visibilidad. El dato se convierte en un factor. Esto cambia la lógica comercial. Las empresas que tienen información estructurada, clara y comparable pueden integrarse mejor en estos entornos.
TP: El Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles está transformando las reglas del juego. ¿Por qué estas regulaciones europeas tienen impacto en empresas fuera de la UE?
Acquart: Porque la regulación ya no es local, sino sistémica. Las empresas no están obligadas a cumplir dentro de su operación, sino a entender y controlar lo que pasa a lo largo de toda su cadena de suministro, incluyendo proveedores globales. Esto significa que, aunque una empresa no exporte directamente a Europa, si forma parte de una cadena que sí lo hace, deberá cumplir. Las regulaciones no cruzan fronteras, pero las cadenas de suministro sí… y ahí está la clave. Esos estándares — trazabilidad, ecodiseño, cumplimiento— ya no son diferenciadores, son condiciones de negociación.
TP: Para proveedores que forman parte de cadenas globales, ¿cuáles serán los principales retos a cumplir con requisitos de trazabilidad, derechos laborales y desempeño ambiental?
Acquart: El principal reto es que estos requisitos atraviesan toda la operación. En trazabilidad se necesita construir sistemas de información confiables donde las condiciones de trabajo no solo se cumplan, sino que se monitoreen, se mejoren y se integren de manera más consciente en la toma de decisiones. Y en desempeño ambiental, integrar medición y mejora basada en datos. Pero más allá de lo técnico, el desafío es organizacional: requiere alineación interna, procesos claros y trabajo transversal. Las empresas que lo entiendan estratégicamente fortalecerán su posición; las que no, enfrentarán mayores costos y pérdida de competitividad.
TP: Las auditorías aisladas ya no son suficientes frente a los nuevos requisitos de debida diligencia. ¿Cómo debería evolucionar la gobernanza corporativa en la industria de la moda?
Acquart: Lo que hoy se está exigiendo es una gobernanza capaz de identificar, gestionar y responder a riesgos de forma continua, no reactiva. Las auditorías evalúan momentos, pero hoy se requiere capacidad de anticipación. Esto implica integrar sostenibilidad, cumplimiento y trazabilidad en la operación, con roles claros, procesos documentados y seguimiento constante. La gobernanza deja de ser administrativa para convertirse en una herramienta estratégica que define la estabilidad de la empresa.
TP: Muchas empresas medianas operan aún con estructuras informales. ¿Qué riesgos implica esto en un entorno donde la transparencia y la gestión de riesgos se vuelven obligatorias?
Acquart: La informalidad genera asimetrías que afectan toda la cadena. Estas estructuras no surgen de forma aislada, sino como respuesta a condiciones estructurales: limitaciones en el acceso a financiamiento, esquemas de empleo, falta de capacidades técnicas o modelos de autosustento. En muchos casos, la operación diaria del sector se sostiene en una combinación entre formalidad e informalidad.
Sin embargo, esa misma dinámica implica que no siempre existan procesos claros, trazabilidad o mecanismos de control, lo que incrementa la exposición a riesgos operativos, sociales y ambientales.
El problema no es únicamente interno. Estas asimetrías se trasladan a toda la cadena de valor, afectando la capacidad de respuesta, la consistencia en el cumplimiento y la confiabilidad de la información que hoy exigen las marcas y la regulación.
La formalización no puede abordarse solo desde la exigencia, sino desde la construcción de condiciones que permitan ordenar la operación, desarrollar capacidades y reducir estas asimetrías sin romper la base productiva que hoy sostiene al sector.
TP: ¿Qué significa integrar el ecodiseño en la estrategia de una empresa de moda?
Acquart: Integrar el ecodiseño implica entender el producto como parte de un sistema completo. No se trata solo de elegir mejores materiales, sino de considerar todo el ciclo de vida: producción, uso y disposición final. Implica considerar al menos cuatro dimensiones: el impacto ambiental, las condiciones sociales de producción, la viabilidad económica y el desempeño funcional del producto a lo largo del tiempo. El diseño se convierte en una herramienta estratégica que alinea decisiones de abastecimiento y producción para optimizar el desempeño del producto en el tiempo.
TP: ¿Qué pasos debe dar la industria para avanzar hacia modelos más circulares?
Acquart: La circularidad no se resuelve únicamente con reciclaje.
Es un desafío sistémico que implica tres pasos:
- Mejorar la información sobre producción y materiales;
- Reducir ineficiencias como la sobreproducción; y
- Fortalecer la articulación entre actores de la cadena.
Sin esta base, cualquier intento de circularidad será limitado. Se trata de reorganizar el sistema productivo, no solo de implementar soluciones técnicas aisladas.
TP: Los próximos años estarán marcados por presión arancelaria, exigencia de datos verificables y regulación ambiental más estricta. ¿Cuál de estos factores tendrá mayor impacto para la industria de la moda?
Acquart: El factor más determinante será la exigencia de datos verificables, porque articula a los demás. Lo que va a definir quién puede adaptarse no es solo la existencia de presión arancelaria o regulatoria, sino la capacidad de demostrar cómo está hecho un producto, con qué materiales, bajo qué procesos y con qué nivel de control. Casos como el control de origen de materiales muestran cómo la falta de datos puede convertirse en una barrera comercial. El dato se convierte en la infraestructura mínima para competir, negociar y cumplir. Quien no pueda demostrar su operación quedará fuera del mercado.
TP: ¿Qué capacidades deberían desarrollar las empresas para posicionarse estratégicamente en la cadena de valor global?
Acquart: Hay cuatro capacidades clave:
- Gobernar información: estructurar datos útiles y verificables.
- Integrar áreas internas que históricamente operan separadas.
- Avanzar en la cadena mediante desarrollo de producto y capacidad de decisión, no solo ejecución.
- Construir adaptación en un entorno que exige rapidez y consistencia.
Esta combinación permite pasar de ser un proveedor ejecutor a un socio estratégico, que es donde realmente se genera valor y estabilidad.
Segunda Edición de 2026