De la Paja de Trigo a los Roperos: un Nuevo Informe Destaca un Avance Revolucionario en el Ámbito de las Fibras para la Industria de la Moda

VANCOUVER — 26 de mayo de 2026 — Un nuevo informe de la organización medioambiental sin fines de lucro Canopy muestra que la paja de trigo tiene el potencial de generar fibras de viscosa y lyocell sostenibles y de alta calidad para la industria de la moda, lo que reduciría la dependencia de las fibras forestales, disminuiría la contaminación atmosférica y crearía nuevas oportunidades de ingresos para las comunidades rurales.

El informe, titulado “De la Paja de Trigo a los Roperos: Forjando un Nuevo Futuro para las Fibras”, revela los resultados de un proyecto piloto que evaluó si la pulpa elaborada a partir de paja de trigo india podía utilizarse para producir fibras de viscosa y lyocell de alta calidad en lugar de la pulpa convencional derivada de la madera.

Los resultados muestran que la pulpa de paja de trigo no solo puede sustituir directamente a la pulpa de madera en la producción de fibras de viscosa y lyocell, sino que también permite crear una gama de hilos y tejidos que cumplen con éxito los estándares técnicos y de rendimiento de las marcas en múltiples aplicaciones de productos.

La pulpa de madera se utiliza para fabricar muchas fibras celulósicas artificiales (MMCF por sus siglas en inglés), entre ellas la viscosa y el lyocell. Estos materiales suelen presentarse como alternativas más respetuosas con el medio ambiente frente a las fibras sintéticas, como el poliéster, y al algodón, debido a que se obtienen de los árboles. Sin embargo, los análisis revelan que cada año se talan más de 300 millones de árboles para producir estas fibras, incluso en algunos de los bosques más críticos para el clima y más ricos en biodiversidad del mundo. Preservar estos bosques intactos es una de las formas más rápidas y rentables de reducir las emisiones de carbono y apoyar el objetivo global de biodiversidad “30×30”, que pretende proteger el 30 % de la superficie terrestre y acuática del mundo para 2030.

El proyecto piloto — denominado “Project Latvus” — reunió a las organizaciones sin fines de lucro Canopy y Fashion for Good; a las marcas C&A, H&M Group y Reformation; a los innovadores de la cadena de suministro y fabricantes Chempolis, TITK, Inovafil, Yee Chain, Shahi y Filpucci; a DBL; al proveedor de tecnología de trazabilidad Textile Genesis; y al proveedor de paja de trigo A2P (Agri to Power) Energy. El proyecto contó con el apoyo de la Fundación Laudes y se basó en “Spinning Future Threads”, un informe anterior encargado por Laudes, que reveló que los residuos agrícolas podían utilizarse de forma viable como materia prima para textiles. Al conectar a las partes interesadas a lo largo de toda la cadena de suministro, el Proyecto Latvus tenía como objetivo integrar todas las etapas de la producción —desde la explotación agrícola hasta la prenda— para ayudar a identificar y resolver los retos que a menudo frenan la implantación a gran escala de nuevos materiales.

Representantes de la marca Reformation y de TITK señalaron que la fibra se asemejaba mucho al aspecto y el tacto del lyocell convencional, al tiempo que cumplía con las expectativas de rendimiento para aplicaciones comerciales. Otros socios de la cadena de suministro también manifestaron su confianza en el potencial de la fibra para su producción a gran escala.

Canopy, que lideró el proyecto y elaboró el informe, señaló que las materias primas alternativas desempeñan un papel fundamental a la hora de diversificar la gama de fibras de la industria de la moda, reducir la dependencia de los bosques y reforzar la resiliencia de la cadena de suministro. También destacan los beneficios medioambientales y sociales más amplios que conlleva la ampliación de la producción de estos materiales, entre los que se incluyen la reducción de la contaminación atmosférica derivada de la quema de cultivos y la creación de nuevas oportunidades de ingresos para las comunidades agrícolas rurales.

En particular, el informe destaca el potencial de la India para convertirse en líder en la producción de MMCF de nueva generación, gracias a la gran disponibilidad de residuos agrícolas en el país, junto con los sistemas circulares de producción textil a textil. Las estimaciones sugieren que en la India se queman anualmente más de 90 millones de toneladas de residuos agrícolas, lo que representa un importante recurso sin explotar que, en su lugar, podría utilizarse para crear fibras de bajo impacto para textiles y otros usos. Aprovechar esta oportunidad podría ayudar a crear nuevas fuentes de ingresos para las comunidades agrícolas, reforzar la capacidad de fabricación local y apoyar el crecimiento de una industria textil más circular. También se estima que la quema de cultivos contribuye a la contaminación atmosférica estacional en el norte de la India, donde los niveles de partículas finas conocidas como PM2,5 —pequeñas partículas contaminantes que pueden perjudicar la salud humana— han superado en los últimos años los límites de seguridad establecidos por la OMS.

Canopy hace un llamamiento a las marcas de moda para que apoyen la expansión de las MMCF que no dependen de la pulpa de madera, y señala en el informe que la demanda conjunta ayudará a que estos materiales alcancen la paridad de precios y se generalicen rápidamente.

“El Proyecto Latvus demuestra que el futuro de la fibra ya está aquí. Aunque es necesario seguir ampliando la producción para optimizar la eficiencia y reducir la diferencia de precios, la dirección a seguir está clara: los MMCF de nueva generación están listos para la siguiente fase de adopción comercial”, afirmó Nicole Rycroft, fundadora y directora ejecutiva de Canopy. “Al diversificar las materias primas más allá de los bosques, tenemos una oportunidad real de construir una industria textil más resiliente, circular y de bajo impacto”.

Publicado: 24 de junio de 2026

Fuente: Canopy

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